La fundación de Can Culleretes se remonta al siglo XVIII, más concretamente al año 1786. Sobre el origen del nombre hay dos versiones. Según la primera, cuando se empezaron a utilizar las cucharillas de metal se usaban muchas porque así lo pedían las especialidades de la casa —crema catalana, requesón, chocolate... Parece ser que en el restaurante no tenían demasiadas. Entonces, cada vez que el camarero se acercaba al mostrador se le oía pedir: “Chicas, culleretes!”. La otra versión —menos probable— explica que el nombre del restaurante se debe a que fue el primero de Barcelona en usar cucharillas de metal en lugar de las de madera.

La abuela de Joaquim Pujol se estableció en el local de Can Culleretes en el año 1786 y creó una pastelería donde vendía dulces como natillas, crema, horchata, chocolate y menjar blanc. Hacia 1890 aquella crémerie fue comprada por Tito Regás, bisabuelo de Oriol Regás, quien la convertió en restaurante. Tito Regás instaló tres grandes pinturas murales de Francisco Tey, seis plafones de cerámica de Xavier Nogués y unas grandes lámparas.